PLAN CÓSMICO parte 2
PLAN CÓSMICO-2
MOISÉS Y EL ARCA DE LA ALIANZA
CAPITULO 19
El Proyecto Hebreo, aunque se centraba en la persona de Abraham, también
contó con la participación de un personaje de suma importancia: Moisés.
El papel que jugó en la liberación del pueblo hebreo fue trascendental.
Y todo cuanto hizo, como otros apartes de la historia humana que hemos venido
repasando, contó con la ayuda de los «visitantes del cielo«, incluyendo,
la construcción de la enigmática Arca de la Alianza, que guarda una estrecha
relación con los objetivos más profundos del Plan Cósmico. Echemos una mirada a
todo esto
El Monte Sinaí: La Montaña de los Vigilantes
El Monte Horeb, a la distancia, corta el aliento al ver su impresionante
macizo rojizo contrastando con un cielo azul limpio de nubes; el paisaje
resulta atrapante.
Desde cierto ángulo, el Horeb cobra la apariencia de aquella celebre
montaña de la película «Encuentros Cercanos en la Tercera Fase».
Y no estaba muy lejos de ser vinculado con el fenómeno OVNI, si
recordamos las alucinantes escenas que nos ofrece la Biblia al describir a
Moisés subiendo a la cima de la montaña para «hablar» cara a cara con Jehová,
quien se hallaba envuelto en una extraña nube que más tarde
protegería al propio Moisés y al pueblo hebreo durante la huída a través
del Mar Rojo, mostrándose como una columna de humo por el día, y de
noche como una columna de fuego.
Una forma muy didáctica aun más para aquel tiempo para describir las
maniobras de una nave madre, que generalmente presenta aquella forma cilíndrica
o tubular.
Los Guías extraterrestres ya habían explicado que Moisés, en realidad,
tuvo un encuentro cercano con seres de las pléyades. Ellos serían entonces los
autores de las reales indicaciones para construir la misteriosa Arca de la
Alianza.
Quién fue Moisés
La liberación del pueblo hebreo, y el cuidado del mismo como parte de un
proyecto genético que halla su punto desencadenante en el nacimiento de Cristo,
es un episodio del Plan Cósmico que los Guías nos han descrito en anteriores
experiencias y mensajes.
No obstante, la relación que existe entre muchos de los «personajes
llave» de la historia humana con nuestra experiencia de contacto, aun,
sigue siendo un misterio.
Por ejemplo, hoy sabemos que muchos de los apóstoles de Jesús encarnarán
más tarde como seres extraterrestres que serán incluidos en el plan de ayuda a
la Tierra. El propio Guía de la Misión RAHMA, Oxalc, habría sido el
profeta Samuel, quien nació en la ciudad de Ramá, ubicada, para pensar un
poco más, en el paralelo 33. Y resulta más interesante leer en el Antiguo
Testamento cómo Samuel despierta al llamado de Dios cuando se hallaba
durmiendo, precisamente, en el Tabernáculo donde se protegía
el Arca de la Alianza.
La persona de Moisés es particularmente inquietante. Misteriosa. Pero,
como decíamos, vitalmente trascendente.
Aparentemente, sólo la Biblia asegura su existencia; ni las
inscripciones siropalestinas, ni los textos cuneiformes o los archivos egipcios
lo mencionan.
Nacido, según los estudiosos, en el año 1570 a.C., Moisés será educado
en Egipto como recordamos, al ser rescatado del Nilo cuando era sólo un bebé
abandonado en una cesta de junco con todas las influencias que ello supone,
aunque su corazón nunca dejó de sentir como hebreo. A la edad de los 120 años,
en la cumbre del Monte Nebó, el corazón de Moisés dejaría de latir,
luego de contemplar la tierra prometida que no pisaría, pero sí su gente.
Muchos asocian el concepto divino de un único Dios que transmitió Moisés
el mismo mensaje que manejó Abraham con la herejía de Amenofis IV o
«Akenatón», quien modificó las tradiciones religiosas de Egipto, creó una nueva
capital, y hasta intentó organizar una sociedad diferente, basando todo su
esfuerzo en la existencia de un solo Dios. Todo esta aventura en tan sólo 17
años.
Al igual que Moisés, Akenatón fue inspirado por su
encuentro extraterrestre con el «disco Atón«, desarrollándose su
experiencia en un desierto como ocurriría miles de años más tarde, en 1974, con
la Misión Rama, que en su parte exterior culminará también a los 17 años de
haber sido iniciada. El número 17 representa la «muerte», el
«cambio», la «transformación». Es la transición de una etapa a otra.
Si analizamos profundamente la importancia de todo cuanto hicieron
hombres como Abraham, Moisés, Akenatón, entre otros tantos «programados«,
hallaremos un entramado que finalmente nos llevará a la esencia misma del Plan
Cósmico.
Sin duda, el mayor misterio que nos dejó Moisés, es el Arca de la
Alianza, un extraño objeto que fue construido bajo instrucciones celestes. ¿Por
qué?
El Arca del Pacto Celeste
Desaparecida súbitamente del Templo de Salomón en el Siglo IX a.C. ante
la violenta invasión de Nabucodonosor el Arca de la Alianza se constituye sin
lugar a dudas en uno de los objetos sagrados más importantes y sobrenaturales
mencionados en la Biblia. Según la tradición, en su interior descansan las
tablas de piedra «Los Diez Mandamientos» grabados en ellas que recibiera
Moisés en lo alto del Monte Horeb. No obstante, al margen de lo que podría
ocultar en realidad, el misterio que encierra y su vedada ubicación ha
catapultado a los más dispares arqueólogos e investigadores en pos de su
secreto. Desde las hipótesis más peregrinas a las alternativas más racionales,
nadie aún ha encontrado el Arca sagrada. Algunos sostienen que se encuentra en
Etiopía; otros en una caverna del Monte Nebó en Israel; y no pocos la sitúan en
el sur de Francia.
¿Será posible que ante la destrucción del Templo de Salomón el Arca de
la Alianza haya sido protegida por la Hermandad Blanca, siendo
llevada a aquel lugar donde se dieron las «instrucciones» para su construcción:
el Monte Sinaí? No debería sorprendernos, por cuanto una escena similar ocurrió
con el «rescate» del Disco Solar del Cusco para ser llevado al Paititi, antes
que la sagrada herramienta cayese en manos de la conquista.
El Arca de la Alianza, construida en madera de acacia al pie del Sinaí
por instrucción de aquellos que contactaron a Moisés, sería revestida de oro,
por dentro y por fuera, creando así una suerte de aparato especial que pudiese
constituirse en el depositario de «La Alianza», por cuanto fue en estos
términos en que el Arca fue construida.
Ahora bien, si el Arca fue hecha para condensar en su interior una
posible fuente de poder o almacenarla en el futuro, ello explicaría las
mortales descargas que a manera de «rayos» se manifestaban en presencia de los
sacerdotes, ocasionando incluso la aparición de tumores, lo cual nos sugiere
un efecto radiactivo. Recordemos tan sólo la fatal experiencia de
Nadad y Abiú, hijos de Aarón, quienes al ingresar en el sancta sanctórum del
Tabernáculo con incensarios de metal, desobedeciendo así las instrucciones, una
«llamarada» del Arca se disparó hacia ellos, ocasionándoles la muerte.
¿Pero cuál era la «alianza» que se le advirtió a Moisés sería custodiada
dentro del Arca de la Alianza?
La Conexión con Jesús
«Yo os daré mi sangre, sangre de la Alianza Nueva y Eterna, que será
derramada por vosotros…» Dijo Jesús en la última cena.
La Tradición cuenta que José de Arimatea, discípulo secreto
de Jesús, había recuperado el Santo Grial con el
cual bebió el Maestro en aquella sentida cena con sus apóstoles. Y en el momento
más dramático de la crucifixión, cuando el centurión romano Longinos clava
su lanza en el costado de Jesús, José extiende la copa para llenarla con la
sangre sagrada que era derramada desde el corazón abierto aquí también hay un
símbolo del Señor del Tiempo.
Pero, ¿por qué hizo esto José?
Algunos investigadores han sugerido diversas teorías para explicar dónde
habría terminado el Santo Grial y, lo más intrigante, la sangre de Cristo. No
obstante, en el Sinaí percibimos que José habría visitado el Horeb para
encontrarse con emisarios de la Hermandad Blanca, quienes finalmente pondrían
la sangre en el interior del Arca sagrada que sobrevivió a la devastación y
saqueo del Templo de Salomón, y que ahora se halla protegida en una
cámara secreta bajo el Monte Sinaí.
Y es interesante descubrir que el Horeb, al margen de la historia de
Moisés, ya era un punto de contacto conocido por los iniciados. Incluso se
cuenta que Elías pasó un tiempo viviendo en unas cuevas secretas en la
mismísima montaña.
Asociar la sangre de Cristo con el Arca de la Alianza no es del todo
descabellado. Ya importantes arqueólogos como Ron Wyatt sugirieron
la conexión Arca-Sangre de Cristo.
La sangre de Jesús, según los Guías, constituye el archivo de
información más importante que protege la Hermandad Blanca.
Comprender ello será difícil si antes, no hablamos de quién fue Jesús,
porqué vino y en qué consistió su Misión..
JESÚS, EL HOMBRE
CAPITULO 20
Jesús fue una persona de nuestro planeta, no un extraterrestre, mas
bien un terrestre extra, que a través de múltiples encarnaciones
alcanzó un alto nivel de evolución. Ya no necesitaba encarnar, sin embargo, por
amor a la humanidad aceptó volver, como el «Maitreya» o Buda de la
compasión, para compartir su iluminación y guiar a la humanidad hacia la paz y
la verdadera felicidad del amor y servicio.
Era muy importante que alguien de ese nivel viniese y nos recordara la
gran expectativa a nivel cósmico que pesa sobre nuestro planeta. Por ello él
vino una vez más, dejando atrás su lugar como Gran Señor de Shambhalla,
ya que se encontraba espiritualmente dirigiendo a la Gran
Hermandad Blanca de la Tierra en el intramundo.
Jesús era un ser humano extraordinario que progresó con gran esfuerzo a
través de sus diversas existencias en nuestro planeta. El Mesías llegó al nivel
de no sólo aceptar volver, sino prepararse para sufrir en carne propia lo que
es la purificación planetaria mediante pruebas muy duras en lo
material, moral, psíquico y espiritual. Las máximas pruebas a las que estuvo
sujeto se canalizaron por medio de la inconciencia, la incomprensión, el
egoísmo, la ignorancia y la necedad de los demás, que en resumen no es otra
cosa que el miedo al cambio y la transformación. Pero sólo así se podía sacar a
la humanidad del error y hacerles recordar su responsabilidad colectiva,
mostrando como alternativa el ejemplo de compresión y de amor
sintetizados en el perdón, que llega a ser una fuerza tal, que supera
incluso la muerte física y da poder espiritual sobre la materia.
Él tenía que conmover a otros iniciando una reacción en cadena de
espiritualidad, motivándonos con su ejemplo y actitud a intentarlo
también, trascendiendo los esquemas y perjuicios, los dogmas y
todo aquello que resta libertad a la mente, al alma y al corazón. Además la
vida de Jesús fue una lección de sencilla y práctica espiritualidad, en donde
la enseñanza más profunda fue recordarnos nuestro lugar; aquel sitial que nos
ha sido asignado por las Jerarquías en el Plan Cósmico.
La Tierra, como ya sabemos, se encuentra en un tiempo alterno respecto
al Real Tiempo del Universo, por lo cual, la presencia de Jesús o también
llamado el Señor del Tiempo, por su dominio y autoridad sobre la
cuarta dimensión producto de su avance espiritual permitió comenzar a
reconectar los dos tiempos, asegurando con ello una continuidad en el proceso,
ya que los acontecimientos presentados en nuestro mundo estaban complicándose
cada vez más, escapando de cualquier control u orientación posible de parte de
los extraterrestres vigilantes. Así las posibilidades de un reencuentro
disminuían lo que podría ocasionar una paradoja espacio-temporal que llevaría a
la inmediata supresión del tiempo y proceso terrestre. De ahí que en los planos
elevados se solicitara un voluntario para encarnar como misión
a la humanidad, al Plan y a la conexión cósmica, señalando el camino a
seguirse. Y ése fue el real ser de Jesús.
María, la Virgen
María era un espíritu nuevo, condensado de lo más precioso del estanque
cósmico donde se destilan las energías de los reinos de la naturaleza para
constituir un espíritu o esencia humana ; una síntesis del espíritu
planetario; alguien que por su elevada fuerza y sencillez estuviera
dispuesta humildemente a aceptar ser parte de los designios de lo Alto. María,
simbólica y efectivamente, representó la parte femenina, incorporando en ella
la energía y el espíritu planetario que se expresa en la naturaleza o en lo que
llamamos «la Madre Tierra». Ella representó la Tierra, y Jesús al
Cielo o al Cosmos, porque él se preparó durante una buena parte de su última
existencia material para incorporar a lo largo de los tres años de vida pública
a un ser de otra dimensión; una entidad exterior con quien coexistió durante la
parte final de su vida misionera. Y luego, esa misma entidad lo dejó solo
delante la prueba en el momento de la cruz, para que sellara su misión por
propio mérito.
El caso de María, la Virgen, es, desde sus remotos antepasados y
especialmente desde sus padres, Joaquín y Ana, también el de una
persona programada. Sus padres, estériles, eran seres de un alto grado de
conciencia y espiritualidad, que se comprometieron a crear las condiciones como
para que viniera a través de ellos un ser especial que pudiera servir para un
plan mayor. Por eso desde niña fue una virgen ofrecida y dedicada al templo,
por lo que en su caso jamás tendría relaciones sexuales con algún hombre.
Tras la resurrección de Cristo, María fue el elemento cohesionador de
toda la comunidad cristiana, y al morir fue elevada a dimensiones superiores,
encarnando en otros planetas y volviendo en los últimos siglos en naves
interdimensionales de la Confederación para guiar el despertar
colectivo.
Pero volvamos a sus comienzos, diciendo que cuando José se
desposó con ella, era un anciano y viudo. Tenía varios hijos, algunos de ellos
mayores en edad que María. Él pertenecía a la tercer orden de los Esenios que
la constituían los matrimonios, por lo cual tenía una formación religiosa muy
profunda y aceptó, muy a pesar de las críticas de los sacerdotes esenios del
templo, la solicitud y las recomendaciones de los aislados para que desposara a
María bajo condiciones distintas a las usuales. Mas en el templo, una serie de
sucesos paranormales, así como presencias angélicas llevaron a
los sacerdotes a percibir que aquella niña había venido con una misión
especial, por lo que su matrimonio lo aceptarían como sólo una apariencia, y
que debía darse para protegerla hasta que se aclarara para lo que estaba
destinada.
Por vía astral o de los sueños, José, hombre justo y sabio, fue advertido
que el embarazo de María era algo programado desde lo Alto,
por lo que su parte en el Plan era de darle cobijo, orientación y ayuda. Sólo
así se podía dar cumplimiento a lo que estaba previsto. Entonces quedemos
claros que más que un matrimonio, fue una suerte de adopción.
Su embarazo se llevó a cabo por medio de una inseminación
artificial a distancia disponible a través de una tecnología como para
efectuar una transmisión electromagnética. Y reiterando su naturaleza humana,
el semen utilizado correspondía a un banco de esperma que
contenía los aportes de los más importantes representantes de la historia
bíblica como Abraham, Isaac, Jacob y Moisés entre
otros. De entre todos ellos se seleccionó uno adecuado, porque tenía que ser un
cuerpo muy especial que resistiera esa entidad y energía que a través de él
debía actuar.
Llegando a Belén
Era la tercera semana del mes de marzo del año 7 antes de nuestra era en
la región de Judea. Empezaba a calentar el ambiente, y ya los pastores sacaban
su rebaño de noche aprovechando el alejamiento de los fríos invernales. Hacía
tan sólo unas horas que toda la familia de José se había refugiado al amparo de
una gruta utilizada para resguardar el ganado del viento.
María acababa de cumplir sus catorce años y ya estaba esperando un hijo
cuya concepción estaría envuelta en el misterio para todos, pero no para ella
que había aceptado ser fecundada a distancia por una insólita luz. El cansancio
y los dolores de parto se estaban intensificando lo que había apurado a aquel
pequeño grupo emparentado por las circunstancias, a buscar refugio para
recuperar fuerzas. El haberse detenido les había impedido alcanzar la cercana
población de Belén, cuna del Rey David. La noche ya estaba cayendo
y era peligroso continuar.
Angustiado por los requerimientos de atención de la joven, José, envió a
algunos de sus hijos a buscar una partera a Belén. Pasó un largo rato y como no
volvían, la urgencia lo hizo que enviara al resto para acelerar la llegada de
la comadrona. Se quedó así solo con la parturienta, solo para ser
testigo de eventos extraordinarios…
En su desesperación, aquel hombre justo que había tenido que soportar
todo tipo de habladurías y hasta el juicio de los sacerdotes por hacer caso a
una visión en sueños donde se le pidió aceptar un Plan Superior en torno a la
extraña concepción, salió de la cueva y se puso a mirar a la distancia, y
luego, ligeramente más relajado, al cielo. Allí contempló la presencia de un
hermoso lucero en el luminoso firmamento estrellado.
Pero éste lucero no se mantuvo quieto, sino que empezó a hacer toda
suerte de movimientos en zig-zag; y luego se colocó en la vertical
donde él se encontraba, empezando a descender vertiginosamente acompañado de
una explosión, liberando un extraño vapor a manera de niebla, transformándose
rápidamente en una nube, pero clara y brillante.
El nacimiento del Mesías
La caída de aquel cuerpo celeste fue demasiado para José, que huyó sin
rumbo fijo, alejándose del lugar, llegando precipitadamente a unas colinas
cercanas donde había divisado un fuego encendido. Allí se encontraban un grupo
de pastores cerca de sus animales. En su angustia ni siquiera se presentó, sólo
quería llamar su atención para que vieran como la nube había descendido sobre
el improvisado albergue de la gruta. Aún no había recuperado el aliento ni se
había calmado del primer susto cuando al hablarles a gritos a aquel grupo de
hombres rudos, observó que las flamas del fuego estaban quietas, el viento se
había calmado, los pastores estaban estáticos, inmóviles y el
ganado tenía la hierba en la boca pero no la estaba comiendo, ni se movía.
Era como si el tiempo se hubiese detenido para dar cabida a una
nueva realidad, la de la esperanza. Se había formado un portal hacia
la cuarta dimensión. En ese instante era como si el universo hubiese descendido
en la Tierra como comprimiéndose sobre su cabeza y dejando a continuación sólo
una ventana hacia la nada o hacia el todo. El susto fue mayúsculo para José que
inmediatamente recordó haber dejado sola a María, por lo que volvió por donde
había venido tan rápido como se lo permitían sus cansadas piernas.
Al irse acercando pudo contemplar cómo de la nube que se mantenía a unos
diez metros por encima del suelo, pero cubriendo la mayor parte de la
cueva, descendió un haz de luz azul brillante y a través de
él, bajaron tres seres luminosos de apariencia humana, pero muy altos en
comparación de los extranjeros que solían venir por los caminos de aquella
provincia romana. Aquellos hombres de resplandecientes túnicas
blancas se dirigieron directamente hacia el interior de la cueva, y
José, venciendo sus miedos, fue detrás de ellos. Dentro estaba María acostada
sobre la paja que servía de granero al ganado. Ella recibió con expectación y
alivio a aquellos enviados del cielo. La carga de la responsabilidad y de la
incomprensión de los demás a lo largo de los meses después de que se conoció su
embarazo había sido insufrible. Pero ella confiaba que llegado el momento sería
reconfortada.
Dos de los luminosos seres se colocaron al lado de la
joven, mientras que el del medio se mantuvo frente a ella. Inmediatamente los
tres visitantes se inclinaron ante María en señal de respeto y reconocimiento
de su persona y su sacrificio. Ella estaba representando y a la vez encarnando
a la nueva mujer, a la nueva Tierra, a la madre cósmica.
Aquellos que se encontraban en los laterales extendieron sus manos a
cierta distancia por encima del vientre de ella, mientras que aquel que se
encontraba al frente lo descubrió respetuosamente. Luego alzó sus manos,
juntando las palmas y separando los dedos. En ese momento una poderosa energía
a manera de esfera de luz se concentró entre las manos y al descender con ellas
hacia la joven postrada, efectuó una cesárea totalmente aséptica,
extrayendo del interior de la madre al niño predestinado; cortando de inmediato
con la misma energía movilizada el cordón umbilical y procediendo de inmediato
a limpiarlo, lo depositaron en los brazos de la madre. Luego, aquel que llevó a
cabo la operación selló la herida con la luz, de tal manera que María, la
virgen del templo, fue virgen antes, durante y después del parto. Era un 19 de
marzo.
Recordemos que fechar el nacimiento de Jesús años antes de lo que
tradicionalmente se supone es un hecho que está sustentado por diversos
antecedentes históricos. Ello se ha determinando a partir de dos supuestos
errores detectados en los documentos en donde se asientan los acontecimientos.
El primer error se cometió cuando el emperador Carlomagno dispuso
la modificación del calendario con el fin de no tomar como referencia la
fundación de Roma, sino el nacimiento del Salvador, fecha que hizo coincidir
con la muerte de Herodes el Grande, siendo que ésta tuvo lugar
cuatro años después que Jesús llegase al mundo. El segundo error data de la
época del Papa Gregorio. En este caso el calendario sería
modificado sin tener en cuenta el censo que Octavio Augusto mandara
a realizar en Judea, por lo cual se añadieron tres años a la ya desfasada
fecha.
Jesús tampoco nació en diciembre. La confusión viene que el día
25 de diciembre se celebraba en Roma la fiesta pagana del Sol, ocasión
en que se hacían regalos a los niños. Al convertirse el imperio romano al
cristianismo, para no perder la costumbre de celebrar esa fecha y al desconocer
el día exacto del nacimiento de Jesús, éste se sobrepuso quedando estrechamente
relacionado con aquella fiesta popular.
Y volviendo al relato, fueron entonces estos seres estelares, los
primeros en rendirle homenaje a aquel que, teniendo el mismo nivel que ellos,
venía a la Tierra, para llegar a ser más que ellos.
Los reyes de la Hermandad
Pasaron dos años en que la familia debido al portento vivenciado en el
lugar se había radicado en Belén. Fue entonces que llegaron a Judea los
llamados magos de oriente, miembros de una secreta orden mundial
positiva conocida como la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores.
Ellos venían siguiendo una misteriosa estrella, que no era otra cosa que
una nave portadora de los mensajeros del cielo, de los ángeles de
antiguo, la que terminó deteniéndose sobre el lugar donde la familia vivía.
Hasta allí fueron aquellos hombres santos que habían partido hacía dos años
desde Mesopotamia después de haber realizado toda suerte de cálculos
astrológicos. Venían trayéndole al niño objetos que le habían pertenecido en su
vida anterior, los cuales él pequeño Yeshua ben Juseff, tal era su
nombre, pudo reconocer sin dificultad de entre otros más atractivos. Fueron
suficientes los cálculos y las sincronías para saber que él era el enviado, el
liberador, el Mesías esperado; aquel ungido desde antiguo para
sacar a la humanidad del único original pecado que arrastra, que es la
ignorancia. Los Magos Maestros a continuación entregaron a la familia recursos
económicos para que se pudieran radicar en Egipto durante algunos años, para
preservar así la vida del niño. Después de esto, alabaron a Dios y se
regresaron por otro camino concientes que se había iniciado un Tiempo
Nuevo lleno de esperanza, y que algún día la humanidad lo entendería y
asumiría el reto de su propia cristificación.
Como un dato adicional, para comprender mejor la Misión de Jesús,
debemos recordar que vivimos en un Universo Material de siete dimensiones, por
lo cual poseemos siete cuerpos para actuar en aquellas dimensiones. La mayoría
de los individuos que habitan nuestro mundo son seres de 3,3 lo cual significa
que se mueven dentro de la tercera dimensión con sus tres primeros vehículos:
el cuerpo físico, el astral y el mental inferior, que es el carácter y la
personalidad. Pero Jesús era un 3,6 habiendo llegado ha desarrollar en vidas
anteriores su conciencia espiritual que es el 6. Mientras que los
extraterrestres que nos visitan son seres de 4,4 y 4,5 esto es, que se mueven
en una cuarta dimensión viajando a través del tiempo y del espacio, y con una
conciencia de su potencial psíquico en adelante. Los que asistieron el
nacimiento del Maestro Jesús eran 6,6.
Después de su resurrección, Jesús pasó a ser 4,7 nivel éste de séptima
que nadie había alcanzado hasta ese momento, abriendo la puerta a realizaciones
mayores de la propia humanidad. Veamos esto en las siguientes líneas.
El niño, el Hombre y el Cristo
La familia abandonó sigilosamente Belén y la provincia, trasladándose
a Alejandría en Egipto, ubicándose al lado de los esenios alejandrinos
conocidos como los terapeutas, donde permanecieron hasta que el niño cumplió
los cinco años de edad, considerando entonces el momento de volver y
estableciéndose por espacio de un año en una tienda de beduinos al lado
del monasterio de Qumrán a orillas del Mar Muerto, recibiendo
así la familia, especialmente el niño, una educación y orientación especial
basada en la búsqueda de la verdadera pureza, la perfección y la bondad.
La historia de los Esenios data de 200 años antes de Cristo. En ese
entonces se les conocía como nazarenos, del árabe nasrani o Guardianes
de la Alianza, y formaban pequeñas comunidades asentadas a orillas del mar
muerto y cerca de las grandes ciudades como Tiberíades y Caná,
donde vivían observando fielmente los mandamientos de la Ley mediante votos de
pureza, celibato y servicio a Dios.
Entre los años 175 y 150 antes de Cristo, la secta se estableció en las
ruinas de un fuerte construido por los reyes Ezequías y Josías.
Hacia el 137 a.C. arribó un segundo grupo, los llamados «sacerdotes de Sadoc«,
procedentes de Leontópolis, Egipto, donde se había establecido una colonia
judía en el año 154, bajo la protección Onías III. Este grupo se
consideraba sucesor en línea directa del sumo sacerdote Sadoc y
se sabe que los manuscritos bíblicos que obraban en su poder sirvieron de
patrón para los trabajos de los copistas de Qumrán. El fundador del movimiento
espiritual fue Moreh Sedeq, el Maestro de la Justicia, quien fue el
restaurador de la Ley de Israel y fundador de la
Comunidad de la Alianza, cuya misión era recuperar la esencia de la
doctrina a través de una vida espiritual.
Posteriormente, José y su familia, se instalaron en forma definitiva en
lo que conocemos como Nazareth, en donde existía una pequeña aldea
de familias esenias que tenía talleres y atendían con sus servicios
profesionales a otros pueblos y aldeas cercanas; entre esos talleres estaba el
de carpintería y ebanistería de José. Allí Jesús trabajaba al lado de sus
hermanastros, y desde ese lugar realizó algunos de sus viajes de preparación
recordando con ellos iniciaciones pasadas. Desde los diecisiete años, él
alternó temporadas de trabajo en la carpintería con esporádicas convivencias
con los esenios, algunos viajes con caravanas a Mesopotamia, Persia,
Afganistán, El Himalaya y la India. Durante ese tiempo
tuvo repetidos contactos y encuentros cercanos físicos con los Vigilantes y
Guardianes extraterrestres, la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores,
maestros de diversas religiones y escuelas, pueblos exóticos y realidades
crueles y duras, así como innumerables experiencias a niveles astrales y
espirituales que lo prepararían para enfrentar su misión y la tentación
intrínseca que ésta llevaba.
La tentación del falso reino
En sus cuarenta días de aislamiento en el desierto, durante los cuales
ayunó y se preparó para lo que sería su misión pública, Jesús es
tentado por los demonios, por las fuerzas oscuras del planeta que le dicen
que si tiene hambre, por qué no convierte las piedras en panes, mas él les
contesta que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra salida de la
boca de Dios, dándoles a entender que uno puede dejar de comer, pero no de
respirar, porque la Palabra es el aliento…, el aliento es la
respiración.
Lo lleva a la cornisa del templo y le dice que se arroje, ya que si va a
empezar una misión tan peligrosa como la que tiene programada, es mejor que
sepa desde ya, qué tan cerca realmente está Dios de su vida. Jesús le contesta,
«escrito está no tentarás al Señor, tu Dios«. No le está diciendo, «no
me tientes a mí, yo soy tu Dios», sino que no va a caer en el juego de
tentar a Dios que le demuestre lo tan cerca que está de él.
Después lo lleva a lo alto de una montaña y mostrándole todo lo que
tiene debajo, le dice que todo eso le dará si se postra a él y lo adora. Jesús
vuelve a contestarle diciendo, «escrito está que sólo ante Dios te postrarás
y sólo a Él adorarás«. No le está diciendo «nooo, adórame a mí«.
Naturalmente esa era la respuesta de un ser como él que no iba a caer en el
juego de la vanidad o de los egos, teniendo por ese entonces ya mucho más claro
el rol al cual se había comprometido.
Miguel: El Resplandeciente que convivió con el Hijo del Hombre
No fue precisamente en el momento en que Juan lo
bautizó en el río Jordán en que se incorporaría el Hijo de Dios en
el Hijo del Hombre. Esto sucedería gradualmente después cuando
comenzó a reunir a sus discípulos. Jesús brindó sus siete cuerpos para que en
un octavo superior, un ser ultraterrestre procedente de la octava dimensión en
adelante, contribuyera a marcar el camino de la humanidad.
El Cristo Cósmico señala a aquella entidad del Universo Mental
que asumiendo su parte en el Plan, convivió los tres años de la vida pública de
Jesús, con él y en él. Ese ser es aquel que todos conocemos como el Arcángel
Miguel, uno de los Resplandecientes Padres Creadores de universos, que no
es Dios, sino una manifestación de Él, como lo somos cada uno de nosotros
también.
Además, para Jesús, por muy espiritual y evolucionado que fuera,
naturalmente le resultaba difícil convivir con el conocimiento de la
trama final de su existencia, por lo que esta entidad superior lo apoyó
para que pudiera vivir con ese conocimiento y así poder enfrentarlo.
Antes, durante la etapa de preparación, Jesús tenía una idea de lo que
sería su proceso, pero al iniciar su vida pública, llegó la información exacta
y el detalle de cuanto le iba a acontecer. Era como una visión tenebrosa que
producía una carga angustiosa excesivamente pesada. De allí la solidaridad
manifestada en Miguel, quien también requería sentir esta dimensión y
todo cuanto aquí se han gestado. Recuerden que lo bueno y lo malo ha procedido
de los mismos Padres Creadores Universo Mental, que por haberse acercado mucho
a su creación, hoy se encuentran divididos y enfrentados.
El amor de ser vivenciado en su real dimensión y magnitud, es capaz
de conectar universos paralelos y proyectarlo a uno mismo a
dimensiones superiores, transformándolo. Esta conciencia se manifiesta también,
cuando un ser eleva su vibración a tal punto, que despierta sus
potencialidades, descubre su capacidad de actuar a través de sus siete cuerpos,
de sus planos y de dimensiones de conciencia. Y siempre esa actuación es en
función del servicio a los demás.
Durante sus tres años de vida pública, Jesús transmitió un mensaje de
liberación a través del Amor y la Verdad. Hablaba que el Reino de los Cielos es
un estado de conciencia al que se puede acceder por medio de la Voluntad y la
Fe para sobrevivir a la muerte mediante una nueva alianza de lo eterno y lo
interno.
El desenlace y la victoria
Jesús pudo soportar la inmisericorde flagelación así como toda la
angustia, el desaliento y miedo por cuanto no estaba solo, pero no por ello
dejaba de sentir o sufrir, si no sería menos meritorio su sacrificio. Pero
Miguel sí dejó al Hijo del Hombre, separándose de él en el momento de la cruz.
Es durante la agonía de la crucifixión que Jesús expresó su inquietud
porque se sintió solo y abandonado, pero era necesario que así
fuese para que el ser material pudiese morir y él mismo, procurase con gran
esfuerzo y supremo mérito, sellar su gran triunfo espiritual alcanzando la
séptima dimensión de la conciencia en un acto de amor de inigualable repercusión
cósmica. La expresión violenta de su muerte era porque la humanidad debe
conmoverse frente a la injusticia, aprendiendo a ser solidario y porque muchas
veces se puede medir el valor y la importancia de las cosas en función del
rechazo y la contradicción que producen.
Cuando pudo haber maldecido a sus captores o a quienes le abandonaron y
traicionaron, Jesús aprovechó e intercedió el perdón por todos
ellos en un trascendental y definitivo acto de amor. Este triunfo sobrehumano
le dio tal fortaleza espiritual, que posteriormente, vivió una resurrección
física y posterior elevación en las naves de la
Confederación hacia el centro del grupo local de galaxias. Allí fuera de
nuestro tiempo, pero representándolo, conectó con el real tiempo del
universo.
Jesús predicó la doctrina del amor durante tres años, llevando su
mensaje hasta las últimas consecuencias, transformando su martirio en
un triunfo espiritual de insospechadas consecuencias para la humanidad. Así, el
Maestro marcó el camino y ahora es responsabilidad de todos, encontrar la vía
para aplicarlo en nuestras relaciones y en lo cotidiano de nuestras propias
existencias.
Después de su triunfo, Jesús fue llevado por José de Arimatea,
Juan, Nicodemo y algunos sirvientes hacia el huerto de Getsemaní, que
colindaba con una caverna en donde José había hecho excavar un sepulcro para él
y sus descendientes. El domingo, tres días después de su muerte, y mientras los
soldados romanos hacían guardia a su tumba, sucedió el portento. Su cuerpo
comenzó a levitar. De cada una de sus células salió un haz de luz,
como los fotones que acompañan el nacimiento de una estrella y la vibración
alcanzada, que superó la velocidad de la luz, provocó el desplome de la piedra
que servía de entrada al sepulcro. En ese instante, en medio de un gran
resplandor, Jesús se desmaterializó proyectándose al hiper-espacio.
Los miembros del Sanedrín al enterarse de lo que vieron
los soldados romanos en la tumba, se apuraron a buscar a un impostor. Buscaron
entre los miles de peregrinos llegados a Jerusalén por la Pascua alguien que se
pareciera lo más posible a él, y después de convencer al escogido con base a
una cuantiosa suma de dinero, fue enviado en una caravana fuera de Judea, lo
más lejos posible, diciendo por el camino que él era Jesús, que lo habían
querido matar, pero que él se había escabullido. Este farsante se radicaría
en Srinagar, Cachemira, un lugar que era un enclave caravanero y
sede de una comunidad judía. Allí vivió y murió, cometiendo un pequeñísimo pero
importante error como fue el de casarse… Jesús había hecho votos de
celibato. Y es que conociendo el proceso llevado a cabo, hubiese sido una
irresponsabilidad haberse hecho de este tipo de vínculos.
El Maestro convivió con los apóstoles cuarenta días más, como una
purificación y cuarentena frente a lo que sería su misión hacia el mundo,
distribuyendo roles y responsabilidades. A Juan, el llamado
discípulo amado, por ser el más joven y en cierta manera el hijo espiritual de
Jesús, lo dejó encargado de la Gran Hermandad Blanca de la Tierra, mientras que
él se preparaba para cumplir su promesa de su regreso o gran retorno como
El Cristo Cósmico.
EL REENCUENTRO EN EL TIEMPO
CAPITULO 21
Como Jesús es el Señor del Tiempo, y la Tierra será reconectada al Real
Tiempo del Universo acontecimiento que guarda una estrecha relación con el
Retorno de Cristo debemos mencionar aquí otros proyectos extraterrestres de
civilización humana que se desarrollaron en América.
Uno de ellos, de singular importancia, fue el Proyecto Maya.
Los Mayas y el Calendario Mágico
Los Mayas fueron una de las más brillantes y poderosas culturas
conocidas de Mesoamérica.
Dominaban un lenguaje escrito, eran hábiles arquitectos, arriesgados
comerciantes y talentosos artistas. No constituían un estado unificado, sino
que se organizaban en varias ciudades-estado independientes entre sí que
controlaban un territorio más o menos amplio. Tampoco hablaban una única
lengua. Los grupos mayas se asentaron en un territorio continuo de casi 400,000
km2, que abarca los actuales estados mexicanos de Yucatán, Campeche,
Quintana Roo y partes de Tabasco y Chiapas, así como los
países centroamericanos de Guatemala y Belize, y
porciones occidentales de Honduras y El Salvador.
Sobrevivieron seis veces más tiempo que el Imperio
Romano, y construyeron más ciudades que los antiguos egipcios.
Los mayas eran pacíficos y vivían organizados por tribus en ciudades y
pueblos que se confederaban sin un soberano común que ejerciera el poder. La
tierra era propiedad común, distribuida por el cacique de la tribu. El arte
maya, cuya cronología aún se discute, ofrece en todas las regiones donde se
encontraban monumentales edificios de piedra, imponentes pirámides, templos y
palacios recubiertos de elaborados relieves, pinturas murales, esculturas y
ricas cerámicas.
Habrían aparecido en escena, según sus propias cronologías, en el año
3113 antes de Cristo, constituyéndose en una de las más avanzadas
culturas de mesoamérica y el mundo. Sin embargo, todo el legado histórico
sobre el pensamiento maya, es casi nulo, ya que además de su obra arquitectónica
y algunas narraciones, directamente de ello sólo poseemos tres de los cientos
de códices que quemó Diego de Landa, evangelizador español.
Los códices de Dresde y Tro-Cortesiano han
revelado las hazañas que eran capaces de lograr, y si nos detenemos a pensar en
el legado perdido, que durante siglos los sacerdotes mayas habían atesorado, es
triste imaginar toda la influencia que pudo haber tenido en el «viejo mundo».
El tiempo era meticulosamente medido por los sacerdotes mayas, y el
pueblo tenía sus raíces aferradas a las creencias astrológicas. La necesidad de
seguir patrones de vida regidos por sus «dioses», según la tradición venidos de
las estrellas Pléyades, los inspiró a crear el Tzolkin (cuenta
de los días) que es un calendario astrológico de 260 días formados por 20 meses
con 13 días cada uno. El Tzolkin regía la vida del pueblo.
Hunab Ku, es el centro de la galaxia, y a su vez, el
corazón y la mente del Creador para los mayas. Si bien existían «esencias»
menores, como Chac, dios de la lluvia, Hunab Ku era el centro de
todo, y hacia allí y a través del sol, dirigían su mirada al estudiar las
estrellas. Este conocimiento ancestral confirma lo que los Guías nos han venido
transmitiendo sobre las emanaciones de energía provenientes del Sol
Galáctico y su importante influencia en nuestra vida.
Así, poco a poco se descubre el legado maya, y somos más quienes nos
maravillamos con estos astrónomos, matemáticos, físicos, ingenieros,
constructores; que poseían en lo que en nuestra visión ingenua del mundo creemos
que es una civilización un poco primitiva, pero a la luz de los números mayas y
su conocimiento, debemos comprender que sabían tanto o más que nuestros
actuales científicos.
Es más, sus medidas astronómicas probaron ser tan exactas, que
comparándolas con las medidas tomadas por la NASA son apenas diferentes en
milésimas de segundo; por ejemplo: Por ejemplo, según los mayas, la rotación
completa de la tierra alrededor del Sol es de 365,2420; mientras que la NASA lo
mide en 365,2422.
Sin embargo, lo más importante que han dejado los mayas, han sido sus
avisos a la humanidad futura, como el que constituye la profecía de
reconexión con el Tiempo Real.
Por alguna razón, en el auge de su brillante civilización, abandonaron
sus ciudades, dejando atrás palacios, observatorios astronómicos, obras de
arte, cientos de monumentos y estelas… y desaparecieron.
El Rayo Sincronizador
Los mayas nos dicen que desde el centro de la galaxia (Hunab Ku), cada
5.125 años, surge un «rayo sincronizador«, que sincroniza a nuestro Sol
y a todos los planetas, con una poderosa emanación de energía. En la rotación
completa del sistema solar en la galaxia, ellos hacían una división de dicha
elipse en dos, con una fracción cada una de 12.812 años, llamando a la fracción
más cercana al centro de la galaxia, Día, y a la parte más alejada de Hunab Ku;
Noche, tal cual se divide en día y noche en la Tierra. A su vez, dicha elipse
era partida en cinco períodos de 5.125 años: los cuales eran: Mañana, Mediodía,
Tarde, Atardecer y Noche. Según los mayas, justamente en nuestro nuevo milenio,
estaremos ingresando en la mañana galáctica, y es marcada por el
rayo sincronizador desde Hunab Ku.
Ahora bien, en el año 1997, la NASA descubrió que desde el centro de la
galaxia, comenzó a emitirse enormes cantidades de energía… ¿Será la energía del
Sol Manásico que hablaban los Guías, y que puede ser canalizada por los
Cristales de Cesio? Los mayas nos dicen que el período intermedio al traspaso,
dura 20 años, y ellos lo llaman «El tiempo del No-Tiempo«, en donde
ocurren grandes cambios. Es allí cuando debemos ser capaces de transformarnos.
Esta transformación implica algo tan profundo como la elección de evolucionar.
Energéticamente, concientemente, completamente.
Los datos científicos recopilados en estos años respaldan esto. Veamos
algunos:
1. En septiembre de 1994, todas las líneas
magnéticas terrestres sufrieron disturbios, disminuyendo y moviéndose; lo cual
ocasionó que muchas ballenas encallaran, y pájaros en migración se perdieran.
Incluso en los aeropuertos, debieron reimprimirse mapas, y los aviones debieron
aterrizar manualmente.
2. En 1996, Soho, el satélite
enviado a estudiar al Sol, descubrió que nuestra estrella ya no tenía polo
norte y/o sur, se había convertido en un solo campo magnético, las polaridades
se homogenizaron. En el mismo año, se produjo un «bamboleo» magnético que
ocasionó que nuestro Polo Sur, en un solo día, se moviera 17º de su posición,
comportándose erráticamente.
3. En 1997, ocurrieron grandes tormentas
magnéticas provenientes del Sol, que incluso destruyeron satélites orbitando la
Tierra. Por si esto fuera poco, según las mediciones comparadas, la Tierra se
ha acelerado y ha perdido gran parte de su energía magnética, ya que en 1996,
teníamos 4 Gaus, y en 1999, había disminuido a 1.5 Gaus. La aceleración de la
frecuencia vibratoria terrestre se demuestra en que en 1997, la frecuencia era
de 7.8 Hz, mientras que en 1999 se elevó a 11.5 Hz.
La fecha clave de este proceso o el inicio del mismo es el año
2012, cuando termina el «Tiempo del No-Tiempo«. Curioso es tal vez,
mencionar, que según los estudios matemáticos de Paracelso, sobre
el llamado «Final del Tiempo», nos dice que en realidad, dicha época, marcada
por finales o principios, ronda exactamente en los años 2012 al 2017. Esto
quiere decir, como bien nos han enseñado los Guías, que estamos viviendo un
momento extraordinario, donde los tiempos han de reconectarse, como lo hizo
Jesús.
La Civilización Maya recibió estas claves y he allí el legado de los
mensajeros celestes, que, curiosamente, habían venido de la estrella «Maya» de
las Pléyades, para enseñarles precisamente que vivíamos en un mundo con un
tiempo ilusorio. No es casualidad que en oriente se llame «Maya» al mundo de la
ilusión, y del cual la humanidad debe despertar.
El Proyecto Inca y la Protección del Disco Solar
Hablar de la reconexión de los tiempos, es hablar también del Gran Disco
Solar, que como mencionamos, fue construido por la Hermandad Blanca del espacio
que llegó hace miles de años al desierto de Gobi.
Aquellos 32 Maestros Cósmicos, actualmente se encuentran en
animación suspendida, estando sus cuerpos «dormidos» y sus esencias en un
estado «permanente» de astralidad, con la intención de equilibrar la
pugna de fuerzas en nuestro planeta. Ellos, aun permanecen en su gran nave
triangular bajo las arenas silentes del desierto de Gobi.
Para darle continuidad física a su misión en la Tierra, aquellos
mentores entregarán a los sacerdotes sobrevivientes de Atlántida la posta para
resguardar el conocimiento. Ello significaba también confiarles el resguardo
del Disco Dorado que construyeron, y que constituye una suerte
de «llave interdimensional«.
Así, el Disco Solar será colocado en un templo subterráneo cerca al
actual lago Titicaca, en Bolivia.
Ciudad Eterna o la Legendaria Wiñaymarca
Este lugar era llamado «Ciudad Eterna«, la antigua Wiñaymarca del
gran Huyustus, el primer Gran Maestre de los sacerdotes salvados de
las aguas.
Ciudad Eterna se mantuvo activa por miles de años; su maravillosa arquitectura
se erguía desde las galerías intraterrenas hasta sobrepasar la helada
superficie andina, mostrando sus colosales paredes y sus finos grabados en la
roca. Este centro espiritual, la legendaria Wiñaymarca, que otrora
fue resplandeciente en las cercanías del lago sagrado, cobijó una estirpe de
sabios, herederos de un conocimiento antiguo y de una noble responsabilidad;
así era Ciudad Eterna, cuyo único testimonio se ampara en las leyendas y en las
ciclópeas ruinas de Tiahuanaco.
En este lugar se habría desarrollado una alta civilización de
gigantes, así como lo describe Pedro Cieza de León en el
año 1550, al decir que fue edificada antes del diluvio, en una sola noche y por
«gigantes desconocidos«. El padre Bernabé Cobo, también hace
referencia a gigantes en sus crónicas. Según su relato, un tal Juan de Vargas
halló entre las ruinas los restos de unos de estos gigantes…
El significado etimológico de la palabra Tiahuanaco es: tio en
aymará quiere decir dios; ti-huan, se traduciría de
dios; y aKa significa esto. Entonces
Tiahuanaco es igual a decir esto es de dios, un nombre que por sí
solo revela para qué fue utilizada esta legendaria ciudad: como un templo
sagrado.
No obstante, su conformación pacífica e inofensiva la transformaría en
un blanco sencillo para los aguerridos pueblos que habían surgido como ocurrió
también con otros proyectos de Civilización, entre ellos el Sumerio y el
Olmeca, previo a la aparición de los Mayas.
Ante la amenaza, los Maestros pusieron a salvo el Disco Solar, y
sellaron la entrada del templo subterráneo que lo albergaba.
Los invasores nunca encontrarían el recinto secreto, aunque dieron muerte a
varios sacerdotes de la ciudad.
Uno de los descendientes directos de Huyustus se dirigió hacia una isla
del gran lago sagrado, conociendo de antemano en qué lugar la actual isla del
Sol en Bolivia se encontraba un antiguo túnel que le ayudaría a escapar del
peligro. Este hombre, hábil e inteligente, sería conocido más tarde como Manco
Cápac o Ayar Manco.
Según nuestras observaciones, en la isla se encuentran numerosos
túneles, que lamentablemente han sido tapados y enterrados por la superstición
de la época feudal boliviana, tal como ha ocurrido también en Perú y Ecuador.
Empero, luego de diversas indagaciones, encontramos una de las posibles
entradas -tapada también por cierto- al túnel que se afirma conecta con la Isla
de la Luna y, por si esto fuera poco, con Cusco en el Perú.
Cualquiera que ve esto, no podría evitar pensar que Manco Cápac y
sus hermanos, viajaron al Cusco bajo tierra, salieron por las
cavernas de Paucartambo, y luego caminaron hasta encontrar el lugar definitivo:
el Cerro Huanacaure, desde donde se iniciaría el Imperio Inca.
Pero ante esto, en el resguardo, Manco Cápac comprobó que muchos hombres
se hallaban en estado de barbarie, y lejos de sentir rechazo hacia ellos, se
apiadó del ritmo tan violento que llevaban. Fue así, que guiado por una fuerza
superior, decidió ayudar a aquellos pueblos, para que estos conocieran la Luz
de la civilización. La Confederación
Galáctica aprobaba sus intenciones y le otorgó el apoyo necesario para
iniciar lo que se denominaría Proyecto-Inca.
Cabe mencionar que Manco Cápac no estaba solo. Ayudado por su hermana de
sangre, quien es mencionada en las leyendas andinas como Mama Ocllo,
iniciaron este proyecto de instrucción y ejemplo.
Los Hijos del Sol
Manco Cápac y Mama Ocllo, según la leyenda, bajo las órdenes del Astro
Solar, emergieron del lago Titicaca para cumplir con su
intención de ser la guía y orientación de los pueblos que vivían en estado de
barbarie.
Estos enigmáticos personajes poseían un bastón de oro, y
donde se detenían, lo clavaban en la tierra. En un determinado punto, el bastón
se hundió totalmente: se había encontrado el lugar propicio para iniciar el
desarrollo de una de las culturas más importantes del mundo. Así se habría
iniciado el Imperio del Tawantinsuyo (Tawa significa cuatro, y
Suyo, región).
Debemos mencionar que Manco Cápac y Mama Ocllo, ya desde niños, habían
sido preparados previamente por los mensajeros celestes, fuera de la Tierra.
Por tanto la misión que ellos tenían de sembrar las bases de una avanzada
civilización en Sudamérica era parte de un proyecto que procuraba la activación
del legado de la Hermandad Blanca y la futura protección del Disco Solar. Los
Incas, tendrían esta misión suprema: proteger la sagrada herramienta que une
los tiempos.
La relación de todo esto con el mundo subterráneo es importante.
Por ejemplo, existe otra leyenda sobre el origen de los incas en donde
se habla que cuatro hermanos y sus mujeres salieron de una caverna para
fundar el Imperio del Sol.
Una vez más, el protagonista es Manco Cápac, quien finalmente cumple su
misión. Sea como fuese, ambos relatos nos colocan ante un inicio marcado por
particulares característica que le van a dar vida a esta sabia civilización.
El Imperio Inca, fue un gran imperio que en líneas generales, se
extendió desde el sur de Colombia a la parte central de Chile y desde los Andes
hasta la costa. El lugar escogido para sembrar las bases de una nueva
civilización fue el Qosqo (Cusco), punto magnético que reunía
las condiciones para servir de escenario a esta elevada cultura. Los primeros
tiempos de lo que podríamos llamar la «segunda dinastía Inca«, la
primera corresponde a Tiahuanaco transcurrieron con suma felicidad, paz y
abundancia.
Los incas desarrollaron una economía basada en una intensiva
construcción de hileras de terrazas en las montañas, en las que consiguieron
una maestría en el arte hidráulico y de irrigación de las aguas. Su
civilización se congregó tanto en centros urbanos como en redes de caminos.
Tuvieron una administración eficiente y manejaron con destreza las artes
así como el refinamiento de metales trabajados; su arquitectura eficaz y
sobria, contrastaba con una artesanía muy singular en las telas y de exquisito
gusto en su acabado. También, una extraordinaria mano de obra en la alfarería
complementó las diversas artes en que se expresaron.
En un ligero pero muy bien dotado repaso a la religión incaica,
podríamos decir que fue en un principio «sencilla». Sólo adoraban a Viracocha a
quien ellos denominaban dios creador y unos pocos más como: Inti, Mama
Quilla, Pacha Mama y Pachacamac.
Viracocha, también llamado Illa Viracocha Pachayachachi, era
considerado como el esplendor originario o El Señor, Maestro del
Mundo. En realidad fue la primera divinidad de los antiguos
Tiahuanacos, que provenían de Titicaca. Creó el cielo y la tierra, y la
primera generación de gigantes que vivían en esta zona…
El culto al dios creador suponía un concepto de lo abstracto y de lo
intelectual, y estaba destinado sólo a la nobleza. Viracocha al igual que otros
dioses, fue un dios nómada (!) y tenía un compañero alado, el
Pájaro Inti, una especie de pájaro mago, gran sabedor de maravillosas cosas e
incluso de los acontecimientos futuros.
Ya en 1977, la arqueóloga María Scholten de d’Ebneth,
sacudió los cimientos de la academia al publicar por primera vez sus
investigaciones sobre «La Ruta de Viracocha«. En dicho estudio, la
señora Scholten demostró que diversos puntos arqueológicos de Bolivia, Perú y
Ecuador -lugares que las leyendas marcan como «zonas de paso» del dios
instructor Tecsi Viracocha– estaban magistralmente alineados con el
uso de la geometría, poniendo así sobre el tapete los verdaderos conocimientos
científicos de las antiguas culturas andinas. Esto resulta particularmente
inquietante ya que lo primero que uno se pregunta es: ¿Entonces quién fue
realmente Viracocha? Uno
de los Instructores celestes.
De Manco Cápac a Atahualpa: De la Luz a la Oscuridad
No pasaría mucho tiempo para que Manco Cápac revelara
la existencia del Disco Solar; así, antes de su muerte, le confió a Sinchi
Roca, su sucesor, la entrada secreta al recinto subterráneo que se hallaba
a orillas del lago Titicaca, conocido antiguamente como Mamacota o Puquinacoha (lugar
de origen). El Disco fue hallado y de inmediato fue trasladado al Koricancha de
Cusco, el templo de oro dedicado al astro solar.
Lamentablemente la sangre guerrera de los incas empezaría a surgir.
Guiados por Sinchi Roca curiosamente Sinchi significa
«guerrero»; «demasiado fuerte», «amargo» llevaron a cabo un plan que procuraba
expandir el imperio más allá de los límites conocidos. Así comienzan a
transcurrir los primeros años de esta «segunda dinastía inca» en donde pasaron
por gobiernos pacíficos como el del estadista y contador Lloque
Yupanqui, al poderoso y conquistador de Cápac Yupanqui, quien
extendió los límites de sus reinos más allá de las tierras conocidas.
Entre guerras externas e internas transcurriría gran parte de los
períodos entre el séptimo Inca, Yahuar Huaca y el
noveno, Pachacutec, quien también sería recordado como el mayor de
los constructores no sólo de los grandes e imponentes templos, sino también,
del planeamiento urbano y estratégico de defensa de sus ciudades.
Pero la cuenta regresiva del final no se hizo esperar y comenzaba a
marcarse con la llegada del décimo primer Inca, Huayna Cápac. La
Gran Hermandad Blanca en su retiro en la selva de Madre de Dios, al oriente del
Imperio, no era ajena a los acontecimientos que estaban a punto de suceder.
Paititi, la ciudad secreta
Huayna Cápac, padre de Huáscar y Atahualpa, ascendió al trono en el año
1481, a los 30 años de edad. Era afable y muy querido por sus vasallos; se le
admiraba por su valentía y prudencia, y se le temía por ser un implacable
conquistador. Tuvo más de cien hijos varones y unas cincuenta mujeres. Con la
hija del señor principal de Quito, engendró a Atahualpa, mientras
que Huáscar nació en Qosqo (Cusco), producto de la unión con
la coya Rahua Ocllo, su hermana y segunda mujer legítima, ya que la coya de
mayor edad no le había podido dar descendencia.
Huayna Cápac gobernó por más de tres décadas continuando con su política
de extensión territorial y fortaleciendo la organización estatal iniciada por
su padre Túpac Inca Yupanqui, gran conquistador y estadista. Éste,
quiso llevar a cabo una ambiciosa expedición militar de conquista hacia la zona
selvática de Madre de Dios con más de 40.000 guerreros, para
ensanchar las fronteras de imperio al Antisuyo. Pero está demostrado que las
fuertes resistencias de las tribus aborígenes, mas la difícil geografía de los
torrentosos ríos, así como las selvas tupidas e impenetrables, el excesivo
clima cálido y todo tipo de parásitos y alimañas, obligó a las diezmadas
huestes incas a pactar con el Gran Yaya, señor y cacique de las
tribus de la región del Paititi.
Según la leyenda, testimonio de dicho convenio fue la construcción de la
ciudad llamada Paiquinquin Qosqo, «ciudad gemela de Cusco«,
en la meseta del Pantiacolla, como último puesto de penetración en la selva,
conectada con Paucartambo por siete tambos y pucaras a lo largo del camino.
Al pie de la ciudad se construyó una laguna de forma
cuadrada para asegurar los recursos hídricos. Este lugar, considerado como un
santuario por los lugareños, se encontraba al lado de una gran cascada y
de una montaña atravesada por profundas cavernas. No obstante, no
debemos confundir esta penetración inca en la selva como la fundación real de
Paititi. En realidad, el verdadero Paititi es una ciudad
intraterrestre, establecida antes que la propia aparición del Imperio Inca por
supervivientes de la Atlántida.
Por ejemplo, las propias leyendas cuentan que del interior de las grutas
se veía salir a hombre muy altos vestidos de blanco o con trajes de color ocre.
Así, la avanzada inca no solamente tuvo que solicitar autorización de los
indígenas de la zona, sino también, a los habitantes de los subterráneos o
los «guardianes primeros». Se decía que estos, los Paco Pacuris,
eran sobrevivientes de una civilización que se extendió por toda la región
amazónica y que representaban a una humanidad intraterrestre…
El Ocaso del Tawantinsuyo
Sería el hermano secreto de Huascar y Atahualpa quienes peleaban por
asumir la conducción del Imperio Choque Auqui, un hombre joven, de
mediana altura y buen ver, intuitivo e inteligente, quien culminaría la misión
de los Incas, que se vio afectada por el mal uso del poder. Conquistaron
desmedidamente, y por ley de causa y efecto, terminarían conquistados.
Desde el centro principal de la Jerarquía, construido bajo tierra en las
selvas de Madre de Dios actual Perú, región la cual trató de
conquistar como se reseño antes, Tupac Inca Yupanqui llegaron tres emisarios al
Imperio, advirtiendo el desenlace fatal que se aproximaba.
Los Maestros Incas sabían que los enviados del reino intraterrestre se
hallaban en lo cierto, ya que diversas señales que habían venido observando
apuntaban al final del Imperio. Entonces, luego que se marcharon los
emisarios, los ancianos quipumayoc escondieron todos los
archivos que pudieron reunir de la cultura andina; de igual forma llevaron el
Disco Solar hacia un lugar seguro. Un disco fabricado en oro puro, idéntico al
original, sería puesto en reemplazo en la pared del Coricancha esto
para no despertar sospechas.
Por ello, el príncipe Choque Auqui convocó en secreto a los amautas o
maestros y les planteó la posibilidad de una fuga colectiva rumbo a un
lugar seguro, donde los Paco Pacuris habían llevado el Disco de Oro para
protegerlo, y que no cayese en manos de los conquistadores.
Para llevar a cabo esta huída, Choque contaría con la ayuda de los
habitantes del pueblo, de los sacerdotes y de los mamacunas cerca del Templo
del Sol. Desde allí los enviados entrarían en el Coricancha durante la noche,
para ingresar en la Gran Chingana -en quechua «Laberinto»- un
túnel laberíntico subterráneo que va por debajo de la ciudad hacia la fortaleza
de Sacsayhuamán; luego seguirían por otro túnel cercano en dirección a
Paucartambo, y de allí, finalmente en la superficie, venciendo duros parajes,
hacia las selvas del Manú…
El despertar del Disco Solar
La huída de Choque Auqui y la protección del Disco Solar se habría dado
en el año 1533. El Disco, hoy custodiado por los Maestros de la Hermandad
Blanca del Paititi, es una suerte de herramienta cósmica que actúa como una
«llave» interdimensional, pudiendo llevar al planeta entero al Real Tiempo del
Universo, cuando se produzca, como vimos, la reconexión de los tiempos.
Por ello los Maestros dicen que el disco no representa en verdad a
nuestro Sol, sino al Sol Central Galáctico.
El Disco Solar conformado por 12 discos menores a manera de espejos
metálicos que,
conectados entre sí, debían ser ubicados en puntos
estratégicos, pudieran plasmar un
rumbo de conexión con la puerta cósmica de regreso al Real Tiempo del
Universo. Por ello se requirió de las combinación de varios metales, siete
precisamente. Pero no era
suficiente la mera aleación de los metales, se requería que en su
fabricación interviniera la combinación de voces, mentes y corazones del
planeta y de éste tiempo alternativo.
Estos discos están custodiados actualmente en los Retiros Interiores de
la Hermandad Blanca, en lugares como Desierto del Gobi, Egipto, Camboya,
Inglaterra, España, Monte Shasta (USA), El Valle de Las Siete Luminarias
(México), Ciudad Blanca (Honduras), República Dominicana, Sierra
Nevada (Colombia), Lago Titicaca (Bolivia), Arequita (Uruguay).
Es curioso, que para los mayas, el número 13 representaba precisamente
al tiempo, y que el sacerdocio mágico estaba compuesto por un Maestro y doce
discípulos, como fue con Jesús y sus apóstoles. Bajo este simbolismo, el Disco
del Paititi representa a Cristo, y por tanto su Retorno como Señor del Tiempo.
No es casualidad, tampoco, que dentro de la Cosmogonía Andina se espere
al príncipe Choque, el Inca Rey, que deberá volver de Paititi al
Cusco, el «ombligo del mundo«, para reestablecer el orden y sellar un
tiempo nuevo.
EL PLAN CÓSMICO, HOY
CAPITULO 22
En estos últimos cientos de años de historia humana, las operaciones de
la Confederación Galáctica han tomado un curso más discreto y cauteloso.
Observaron que si debíamos conseguir lo que ellos no lograron, y así
restituir el orden perdido en el Cosmos, no podíamos ser interrumpidos en esta
tarea que debemos sellar por mérito propio. De lo contrario, ¿cuál sería
el sentido del Plan Cósmico? Ello no quiere decir, que tanto los enviados
celestes como la Hermandad Blanca, hayan dejado de inspirar al ser humano en
sus recientes años de historia. Desde los Caballeros Templarios protegiendo
los caminos sagrados a los Cátaros custodiando el secreto del
Santo Grial; desde los indios Hopi actualmente afincados en
una Reserva de Arizona que en cuyas tradiciones se cuida el legado de una
civilización perdida anterior a ellos, al Dalai Lama, sólo por
citar algunos ejemplos, han sido concientes de estas realidades.
Y, sea como fuere, han contribuido con la humanidad por proteger lo más
sagrado de ella.
Así, y volviendo al relato líneas arriba, los Sabios Mentores del
Consejo Galáctico creyeron oportuno aplicar un protocolo de no-intervención,
y evitar con ello una participación directa en el progreso de nuestra
civilización.
Por otra parte, fortalecerían la llamada cuarentena planetaria en
nuestro mundo, que venía funcionando con cierta flexibilidad desde la tensión
atlante. Esta medida de intensificar la protección de la Tierra fue establecida
a raíz de la Segunda Guerra Mundial humana y el empleo de armas de destrucción
masiva.
La Cuarentena Planetaria
El desarrollo y empleo de armas destructivas podría atraer a otras
civilizaciones extraterrestres de similar frecuencia vibratoria entiéndase
belicosas y colonizadoras venir a la Tierra, un planeta que resulta atractivo
por sus recursos naturales y energías.
Sin duda, uno de los grupos extraterrestres que más ha pretendido romper
este cordón de protección de los Vigilantes ha sido el de los Zeta
Reticulianos, provenientes de la Osa Mayor.
Estos pequeños hombrecillos grises, en realidad, son una raza
clonada, una creación de los oriones en tiempos de la Guerra Antigua como
vimos, anterior a la rebelión de Satanael para estar al servicio de esta
verdadera batalla estelar.
Cuando la Guerra Antigua terminó y se estableció la paz, aquellos
hombrecillos, que fueron utilizados para operar tecnología bélica y grandes
astronaves, fueron desplazados a Zeta Reticuli.
Estos seres, autómatas, cayeron en el control de Satanael, quien desde
su prisión astral en nuestro mundo aun ejerce influencia en ellos, motivándoles
a venir a nuestro planeta para que puedan rescatar a los deportados;
ello a través de la creación de cuerpos que permitan a los encarcelados
dimensionales encarnar y de allí partir de regreso a Orión.
Este plan de rescate se ve reflejado en los casos de raptos o abducción
aunque un buen porcentaje de ellos ha sido producto de una manipulación de
hechos reales, y otros, invenciones, que procuraban utilizar material genético
humano para la creación de estos cuerpos híbridos.
Los Vigilantes de la Confederación han neutralizado efectivamente la
mayoría de estas intervenciones de los hoy llamados «grises«,
interceptando sus naves en el espacio, y destruyéndolas.
Todo esto explica los casos de naves estrelladas en nuestro planeta,
como el célebre caso Roswell en Nuevo México, EE.UU. (1947).
Sin embargo, no es el único.
Entre otros episodios genuinos de naves interceptadas por los Vigilantes
que cayeron a la Tierra podríamos citar:
Laredo, Texas (19 de junio de 1953), se recuperaron cuatro cuerpos;
Brighton, Inglaterra (5 de mayo de 1955), se recuperaron cuatro cuerpos;
Desierto de Sahara (18 de julio de 1972), se recuperaron tres cuerpos;
Chihuahua, México (25 de agosto de 1974), se recuperó la nave casi intacta y un
número de cuerpos no determinado.
Algunos casos más como en Bolivia (1978), Afganistán (1988), Sudáfrica
(1989), entre otros.
No obstante a estos incidentes «OVNI», lo que sabemos, es poco. O casi
nada.
Casi nada por cuanto existe un oscuro interés por silenciar todo aquello
que nos pueda dar luces sobre nuestro rol y misión en el Universo. Esta suerte
de «mano negra» proviene de las propias fuerzas satánicas, que han
logrado infiltrarse en altas esferas de dirección planetaria, influyendo a
líderes políticos, militares, y hasta corporaciones, todo como parte de una
gran conspiración que procura ocultar al ser humano quién es realmente…
La Conspiración del Silencio
«El silencio es el arma más poderosa del mal«, decía Maurice
Magré, en Le Sang de Toulose. Su pensamiento, dibuja bien el panorama.
Tan importante es la «verdad» para el ser humano, que las fuerzas
oscuras han venido ejerciendo una influencia tenebrosa para impedir que
el hombre conozca su misión, no en vano todo aquello que nos podía aclarar
nuestro origen cósmico y el proceso seguido, se halla destruido; salvo los
archivos de la Gran Hermandad Blanca.
De existir la Biblioteca de Alejandría, por ejemplo, tendríamos muchas
respuestas sobre nuestro pasado -según Carl Sagan, en Alejandría se
guardaba un libro titulado «La verdadera historia de la humanidad a lo largo
de los últimos 100.000 años…«-; lamentablemente Julio César y
sus tropas saquearon la ciudad e incendiaron sus casas, destruyendo así los
archivos. César es tan sólo uno de los primeros incendiarios de la lista, ya
que en nuevas ocasiones se insistió en quemar la biblioteca. En su momento ésta
albergaba más de 700.000 pergaminos, reunidos de diferentes regiones y
culturas; ello se logró gracias al Faraón Evergeta II, que había
ordenado que todo libro que llegase a Egipto debiera ser depositado en
Alejandría. Este es uno de los casos más tristes, y peor aún, no es el único
que registra la historia. Antes del primer incendio de la Biblioteca de
Alejandría (año 48 a.C.) encontramos otras lamentables destrucciones.
En el año 213 a.C. el Emperador chino Shi-Hoang-Ti mandó
quemar todos los libros antiguos -salvo los que ordenó guardar para su
biblioteca personal-; por si esto fuera poco, reunió a 460 escritores que
sepultó vivos, advirtiendo a sus homólogos que correrían la misma suerte si es
que tenían en su poder alguna tablilla escrita. Esta medida, sin lugar a dudas,
obedecía a la ignorancia del Emperador.
Un siglo antes, en el año 330 a.C., Alejandro Magno incendia
la Biblioteca de Persépolis. El fuego llegó a consumir los antiguos archivos
que, si hubieran sobrevivido a tal acción, nos hubieran brindado una mayor
claridad sobre la antigua sabiduría persa.
El Rey Nabonasar no se queda atrás, 747 años a.C. ordenó
eliminar las crónicas de la Biblioteca de Babilonia; la misma suerte correrían
numerosos documentos antiguos, siendo muy pocos los que fueron rescatados de
las imprudentes destrucciones.
De seguir retrocediendo en el tiempo llegaríamos a la época de la
Atlántida, donde afortunadamente buena parte de los registros fueron puestos a
salvo gracias a los Estekna-Manés de entonces.
Por citar algunos casos más, podríamos citar la destrucción de: los
Libros Sibilinos de los Sacerdotes de Apolo; los antiquísimos textos del
Avesta; los manuscritos rúnicos de la civilización Celta; los libros de la
Antigua Djudul -la Tebas de Oriente-; los libros Cataros; los sagrados códices
de las antiguas culturas de Mesoamérica, como los Mayas; los Quipus o registros
de información de la cultura Inca; los miles de tratados de «ciencias
extrañas», quemados conjuntamente con sus poseedores por la Santa Inquisición;
libros de información en general destruidos por el Tercer Reich en 1939; el
robo de los manuscritos de Qúmram, entre otros apenantes casos. Y es que, hoy
en día, esta conspiración continúa, siendo dirigida o estimulada por un grupo
poderoso que controla los hilos del mundo.
Este grupo decide, por ejemplo, cuándo habrá una Guerra. Qué nuevo virus
humano crear. Cómo lograr la quiebra económica de un país. Cómo monopolizar los
recursos naturales del mundo. En fin, sembrar las bases de un Nuevo Orden
Mundial Negativo.
Ellos son conocidos bajo el nombre de «Illuminati«, nombre que,
curiosamente, recuerda al Resplandeciente del Universo Mental, Luzbel o
Lucifer, que en latín quiere decir precisamente: «El que porta la luz«.
Según los Guías extraterrestres, algunos de los oriones deportados
habrían logrado corporizarse en la Tierra pero no para escapar, sino para dirigir
esta iniciativa tenebrosa que se remonta varios siglos atrás,
influyendo en la oscuridad el destino de las naciones. Esta conspiración, cabe
señalar, no es patrimonio de algún país en específico. Si no de un grupo de
individuos que han sabido enquistar su semilla del mal y redes de manipulación
en las más poderosas naciones de la Tierra para lograr sus objetivos.
Sin embargo, pese a ello, la luz está prevaleciendo sobre la oscuridad.
El Gobierno Interno Positivo del Planeta
Así como existe esta influencia de la oscuridad, existe también una
fuerza de luz que la antagoniza: La Hermandad Blanca.
Las misiones de ayuda extraterrestre en la Tierra, como la Misión RAHMA,
se han concentrado en el despertar progresivo de la conciencia
humana, como un aporte de luz, para comprender que no estamos solos en el
Universo, que formamos parte de un Plan Cósmico, y que nuestro futuro es
construido por nuestros pensamientos y acciones, interactuando continuamente en
él como artífices del destino planetario.
El mensaje es claro: el mundo no se va a acabar ni destruir.
Se está transformando. Y para contribuir positivamente en esta transformación
debemos iniciar la nuestra propia, que involucra despertar el recuerdo de
quiénes realmente somos, y qué podemos ser…
Si la oscuridad trabaja con el silencio, la conspiración, la
manipulación y la ignorancia, las fuerzas de la luz lo hacen con la verdad. Por
ello Jesús dijo: «Yo os daré la verdad, y ésta les hará libres…«
Esta verdad, aquel conocimiento sagrado, es el tesoro espiritual que
protege la Hermandad Blanca en sus Retiros Interiores. Por ello el principal
objetivo de nuestra experiencia de contacto, es precipitar la recepción de la
Verdadera Historia Planetaria, llamada por los Maestros, simbólicamente, «El
Libro de los de las Vestiduras Blancas«.
El Retorno
La importancia de aquel tesoro, la Historia Planetaria y Cósmica, es
gravitante. Si escuchamos el verdadero pasado, por consecuencia lógica
comprenderíamos el presente, y sobre la base de todo ello construiríamos un
futuro diferente.
Un futuro que tiende a ser prometedor, en donde la humanidad
responsabilizándose de su papel a través del conocimiento, asume con
responsabilidad la tarea suprema de vibrar en Amor, y su expresión
máxima el perdón, ante todo el mal a la que ha sido expuesta en esta
conspiración cósmica en que nos hemos visto involucrados en medio de la
ignorancia.
Si debemos asumir un encargo, tenemos que saber qué se nos ha encargado,
por lo tanto si tenemos que Amar y Perdonar, debemos saber a conciencia qué
vamos a perdonar. Si no fuese así, sería imposible redimir el planteamiento
egoísta de los opositores.
Es por esto que es necesario el conocimiento, como una herramienta para
comprender la Verdadera Historia, y así confrontar las bases mismas
de aquellos que se levantaron en contra del Plan Cósmico -como Luzbel, sus
seguidores de Orión y sus tentáculos terrestres- para transmutar su
fuerza, su odio y su rencor en perdón, unidad y amor.
Ante este escenario, la recepción de este legado sagrado por parte de la
humanidad se verá reflejada en la liberación de información a
manos de las potencias del mundo, incluyendo las grandes religiones, que se
sumarán a las revelaciones de importantes descubrimientos científicos y
arqueológicos que irán «desempolvando» nuestra verdadera identidad. Desde
luego, todo ello como parte de una influencia positiva de la Hermandad Blanca y
nuestro propio trabajo que involucra principalmente una transformación
interna personal como nos enseñaron los Guías desde un principio en
donde el trascendental contacto es con nuestra propia Esencia, ya que solamente
al identificarnos con todos los demás sin las ilusorias apariencias de la
materia, que nos limita y nos separa. No es por nada que los Mayas al saludarse
pronunciaban la palabra In lakesh que quiere decir «yo soy
en ti«.
El reconocimiento del uno en el otro, en el Amor, el Perdón y la Fe, de
saber que no estamos solos, son y serán las herramientas para consolidar este
triunfo de conciencias que anuncia a gritos -para quien tenga oídos para escuchar-
el retorno de la luz al mundo; el «amanecer galáctico» que hablaban los
mayas; el nuevo Pachacuti que profetizaban los Incas; el
arribo del Maitreya o «Buda de la Compasión» que se aguarda en oriente.
Este gran retorno al margen de cuál sea nuestra convicción religiosa señala la
reconexión de los tiempos, y por tanto, el propio advenimiento del Cristo
Cósmico.
La Clave del Retorno, expresada numéricamente en el Activador 14,
nos advierte de un acontecimiento extraordinario y positivo para el planeta.
Aquel que vino, enseñó, murió, resucitó y triunfó espiritualmente por la
humanidad,
está volviendo a nuestro planeta en medio de estos grandes cambios para
evaluar el proceso, la semilla que El sembró.
Y viene.
Y tenemos que preparar su retorno, siendo ejemplo de nuestras propias
vidas.
El Plan Cósmico, y el orden interrumpido, por el amor y el trabajo humano, empiezan a ser cumplido.
¡Que así sea! ¡Así será! ¡Así es! ¡Y hecho esta!
* * *
“RAHMA ES AMAR, DIOS ES AMOR, CRISTO ES EL SEÑOR
Y LA MISIÓN ES POR LA HUMANIDAD”
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